Contenidos 2010. ¿Rumbo a la edición 2.0? (I)

¿Edición 2.0?

El 2010 promete ser un año lleno de novedades y expectativas que afectarán a la industria de contenidos.

Según todas las previsiones, este será el año de las Tablets. Principalmente la fabricada por Apple (¿la iSlate?), pero no será la única, porque, como se comprobó en  el CES10, otros fabricantes ya están preparando y presentado sus propios dispositivos no dedicados, multifuncionales. ¿Cómo será finalmente, o qué será finalmente, el dispositivo de Apple? En pocos días se hará el anuncio (o en el primer trimestre), pero de lo que no se puede dudar, si nos fijamos en anteriores acciones de la manzana, es de que este nuevo dispositivo supondrán una vuelta de tuerca más. Cambiará conceptos, hará evolucionar el sector de contenidos y sobre todo creará un nuevo estado de conciencia en los consumidores finales. Los usuarios, siguiendo la tendencia histórica, exijirán nuevos  y más contenidos a los proveedores. Y será necesario adaptarse para responder a la nueva demanda que pueda surgir. Lo que parece seguro es que algo cambiará; el tamaño y la profundidad de los cambios es lo que está por verse .

Otro acontecimiento prometido para el 2010, éste más centrado en la industria editorial, será el lanzamiento de Google Editions y su concepto de biblioteca en la nube. Esto supondrá un pequeño terremoto en la edición. Muchas barreras «analógicas» se verán derribadas del todo. Caminos que ya se apuntaban con el auge de los formatos digitales, se clarificarán gracias a la capacidad motora de Google. ¿Seguirá teniendo sentido trocear los derechos de una obra por territorios físicos en un entorno digital global? ¿Podrán las editoriales rechazar la entrada de un modelo de negocio de la larga cola (long tail) que Google Editions podría suponer? ¿Sabrán adaptarse las editoriales a las nuevas formas de comunicación, marketing y comercialización que se abrirán ante ellas? En una industria tradicionalmente aquejada de procesos de trabajos poco ágiles y cada día menos funcionales en el entorno digital, ¿están las editoriales trasformando sus métodos de trabajo para responder a la demanda que Google Editions crearía? Interrogantes que no se irán despejando hasta la puesta en marcha del proyecto Google. Pero sería una ceguera autoinflinjida no prepararse para el cambio que sin duda se acrecentará y acelerará con la llegada de la gran G.

Pasando al caso concreto de España, acontecimientos más locales están anunciados. Uno que puede ser cualitativamente importante es la puesta en marcha de la plataforma de e-distribución surgida de la join venture de Santillana, Planeta y Random House. Si finalmente se cumple lo anunciado, esta plataforma estará en funcionamiento la próxima primavera, aunque sólo será un distribuidor para que otros actores realicen la venta al cliente final. Muchos ojos están puestos en esta iniciativa puesto que puede ejercer como pistoletazo de salida al libro digital, sobre todo si consigue atraer a otros editores (está pendiente que la invitación a unirse hecha a las editoriales Tusquets y Anagrama, entre otras, sea aceptada). Grandes cadenas de librerías están esperando a que ese caudal de contenidos esté disponible para poner en marcha sus portales de venta de e-books. La Fnac ya tiene acuerdos con otras plataformas, y si todavía no se ha puesto en marcha quizá sea por la escasez y baja atracción comercial de los contenidos disponibles. Con las promesas en cifras de títulos de esta e-distribuidora, la oferta será más interesante.

La duda que quedará por despejar será el resultado de la digitalización de los fondos editoriales (no muy prometedores, de momento) y la adaptación de los procesos internos (demasiados anticuados y anquilosados para el reto que se presenta).  En todo caso, el mayor reto para las editoriales será la comercialización de los libros electrónicos. Sin el respaldo y la experiencia de un gigante como Amazon (la primera gran plataforma de libros electrónicos rentable),  es posible que los primeros intentos sean fallidos y haya tocar muchas teclas hasta dar con la adecuada o hasta que la compañía de Jeff Bezos decida desembarcar el mercado hispano. Pero este no es el único reto, hay muchas preguntas flotando en el aire: ¿las novedades estarán a disposición de lector al mismo tiempo en físico y en digital? ¿Si hay retardo, cuanto tiempo? ¿Qué rangos de precios se establecerá, considerablemente más baratos o sólo reducción testimonial? ¿Libros enriquecidos o simple copias de los de papel? ¿Libros con DRM o sin él? En la solución a estos dilemas, entre otros, estará el éxito o el fracaso de las iniciativas.